Ya sabéis que mayo es el mes, por excelencia, de las primeras comuniones, y es un buen detalle obsequiar a amigos e invitados con un recuerdo, si es dulce mejor.
El sábado fue la Primera Comunión de Mario y su madre me pidió que le preparara 80 galletas para obsequiarlas. Fue todo un honor y una enorme responsabilidad que depositaran su confianza en mí para hacer estas galletas.
Se trataba de hacer unas galletas que se pareciesen a Mario, que fuese vestido como iba a ir él, pues no iba a llevar del clásico traje de marinerito, sino el de elegante caballero, con su americana y su corbata.
Así quedaron ¿Qué os parecen? ¿Os gustan? Son artesanía pura.